VoicesOverSounds
Al igual que un gas invade un laberinto
la nostalgia se hizo con mi corazon
y aunque a pares tengo ojos tengo oidos
sin ti pierden sentido el sonido y el color
No me quito el vicio de esperarte en casa
apoyando mi cabeza en el cristal
y cuando empaño de un suspiro la ventana
dibujo un tres en raya que vuelvo a empatar.
No consigo hacer nada sin darme cuenta
es el precio de aprender a no llorar
y aunque a veces nada indique que compensa
yo me niego a dar la vuelta y hacerme menor de edad
Si algun dia nos cruzamos no respondas ni hagas caso
a los subtitulos que bajo mi sonrisa sabes ver
yo te diré que voy tirando negaré que estoy llorando
fingiré que todo el tiempo lo curo.
En realidad nunca te olvido, fuiste mi único camino
y tu sonrisa un buen motivo para ser alguien mejor
y aunque te cuenten que me vieron
de tristeza en algun cuento…
No hace falta que te diga… que tan solo cuentos son.
__________________________________________________________________________
-¿Por qué insistes en jugar conmigo así?
-No lo hago- dices y me das la espalda.
-Lo haces… ¡Mil veces lo has hecho! ¿Que te piensas? ¿Que soy de piedra?- igual, te doy la espalda y siento mis ojos a punto de estallar en llanto.
-¡Por Favor!… no me hagas esto- dices y de reojo, sin siquiera voltear completamente la cara, me miras- Sabes que yo…
-¿Qué tú qué?- mis labios tiemblan
Aun siento tus abrazos, puedo percibir tu respiracion agitada en mi cara, mientras tu cuerpo se juntaba con mi cuerpo, y aunque ahora estemos separados por algunos metros, la distancia no puede borrar ese recuerdo.
-No puedo amarte- dices quedamente. Trato de acortar la distancia, pero mi cuerpo se niega a obedecer.
-¿Sería muy tonto… preguntar por qué?- Digo tratando de cortar el llanto
-Perdóname…- no dices más, y tratas de huir, de irte…
Y me dejas, aquí… solo, sin más… sin nada.
-¿Y que hago sin ti?- susurro mirando al suelo, viendo como grandes gotas de dolor caen y se pierden en la soledad.
“… llegaste a mi vida tan rápido, sin avisarme. Yo no quería que esto pasará, lastimarte, lastimarme… pero ¿que hago? ¿qué haces cuando nadie cree en lo que uno siente y desprecia a quien se atreve a amar así? ¡Perdóname! Por favor… Es díficil contener mi llanto… ¡te amo!
-¡Te amo, Maldita sea…!- grito al deshacer el nudo que se formó en mi garganta al dejarte ahí, solo… no pude ni mirarte a la cara.
¿Por qué? ¿Por qué tuviste que llegar a mí, y darme todo y mostrarme esto, un sentimiento que no conocía, que me negaba a tener?
Quiero tenerte entre mis brazos, no dejarte ir nunca, dejar de ser tan idiota y dejar de comportarme tan imbécil contigo… y darte todo ese amor que mereces, que necesitas, que me brindaste sin pedir más…
He venido a parar en medio de un puente, el horizonte se refleja inmenso, pero nada comparado con mi desdicha…
-No creo… no quiero verte así- te escucho decir por detrás.
Te he seguido sin importar qué… es sólo que no puedo dejar las cosas así. Estoy tan herido del alma… solo necesito una cosa, para sanar y seguir viviendo o para terminar con esto que me ha venido matando lentamente. Todo, tus palabras, tus gestos, tus sonrisas, tus lágrimas, tus mentiras, tus verdades… Sé que me amas tanto como yo, se que te importo lo suficiente como para corresponderme en lo que pueda hacer… pero, no entiendo, no entiendo, si tú estás sufriendo lo mismo que yo ¿por qué no dejas de hacerte… de hacernos esto?
-¿No quieres verme cómo?- preguntas como si no entendieras a lo que me refería.
-Solo… no puedo verte sufrir- me acerco y coloco mi mano sobre tu brazo, con la otra me arriesgo a limpiar una lágrima que se ha fugado de tus hermosos ojos.
-No… no lo hagas- me dices, tratando de incorporarte y apartar mi mano- No…
Nuestras miradas se cruzan, y se pierden… puedo ver todo, todo lo que sientes, lo que has pasado, las dudas, la confunsion, tus sentimientos… ese gran amor que intentas ocultar de mí, y ese miedo, ese maldito miedo que te hace infeliz.
-Perdóname- susurro mientras me acerco más y te tomo en un abrazo desesperado.
Te quedas parado, anonadado y quizas estupefacto. Quizás no te imaginaste nunca que yo fuera quien pidiera una disculpa, pero si todo esto que sientes, que te confunde y lastima lo he provocado yo… entonces…
Y en ese abrazo comienzo a recordar, recuerdo las noches en vela, donde matabamos el tiempo en cualquier charla vaga, esos momentos a solas, con esos juegos que sólo eran pretexto para gozar la cercanía uno del otro, esas peleas absurdas por saber quién tenía la razón, esas comidas llenas de risas y felicidad, esos toques tuyos, tu mano en mi cara, procurandome, esos gestos míos y esos abrazos donde te hacia notar que me protegías. Doy todo por ti… incluso mi felicidad hoy…
Siento caer tu llanto sobre mi hombro, un viento fuerte nos toma por sorpresa jugando con nuestras bufandas, entrelazándolas, las gabardinas intentan fusionarse, y antes de que se cale mas el frio en tu cuerpo, te acercas mas a mí. Te abrazo mas fuerte deseando que este momento nunca termine…
Nos hemos separado, puedo ver tu cara de niño de la cual me enamoré, esa que me hacia caras y que aprendí a desifrar. Paso mi mano sobre tu mejilla, presiento que ésta es la última vez que podré hacerlo, trazo tus labios con mi dedo, cierras los ojos y una lagrima se desprende soltando un destello al sol del ocaso… susurras mi nombre…
No… ¡No tengo nada que perdonarte! Nos hemos dado tanto… y quizas yo soy quien ha hecho más daño, y aún así aquí sigues, a mi lado, rogando con tus brazos que no te deje, pero reflejando en la mirada tu desición… y yo tan cobarde.
Hago lo que jamás me imaginé hacer… te tomo de la cara y me acerco, tus labios se siente frios, pero pronto entran en calor al recibirme, te aferras a mi y haces mas cercano el abrazo, la pasion se desborda y nuestras bocas juegan y en ese beso intentamos amarnos todo lo que no pudimos en el pasado y todo lo que nunca más podremos amarnos en esta vida. Juego con tu pelo y tú te juntas a mi… hasta que, la necesidad nos hace separarnos, tomar aire, recuperar el aliento, siento que te has quedado una parte de mí, y que yo conservo algo de tu escencia
-Adios- digo al dar algunos pasos hacia atras, nuestras bufandas se desenredan y se sueltan, congelandose en el aire procurando aquel adios
… no puedo mas… todo se ha quedado sin color, solo este pastoso y deprimente gris y todo insonoro, sin algarabía ni melodia… haciendo presa de la nostalgia a mí corazón.
Y te vas, y te pierdes en la distancia, y solo me quedo allí… calculando el precio de aprender a no llorar… el frio comienza a helar mis mejillas, mis labios; la lluvia se hace presente, tratando de llorar conmigo mi tristeza…
Y y te pierdo… te dejo ir… y… si algún día nos cruzamos…
Tú caminante, yo pensador… Yo poeta y tú escritor… Tú soñador insaciable, yo realista opresor… Te amo.
Hector “Ish” 12/09












